Vivir de acuerdo a nuestros preceptos

Nos criamos en un ambiente en el cual la sociedad, las instituciones educativas, nuestros empleadores, nuestros amigos y especialmente nuestros padres nos inculcan el que respetemos las normas morales y, principalmente, las éticas. Cuando nos topamos con el mundo real nos damos cuenta de que quienes promueven o quienes nos imponen esas condiciones solo las respetan cuando es fácil hacerlo o les conviene. Es tremendamente complicado comunicarse en un mundo en el que la comunicación verbal se contradice con la comunicación física. Estas costumbres se nos pegan y empezamos a hacer lo mismo. Empezamos a promover valores los cuales nosotros mismos irrespetamos sin darnos cuenta.

El día viernes hablaba con un amigo de que es importante usar solamente y exclusivamente software libre. Le decía que si no lo hacemos estamos perjudicando a quienes producen software libre. Él estaba de acuerdo con esto pero planteaba que a veces debemos seguir con nuestra vida con lo mínimo de software privativo mientras no se nos haga sencilla/barata la migración. Yo le dije que no estaba de acuerdo y que si es necesario, debemos hacer el esfuerzo de exhimirnos de usar ese software privativo o ese hardware que depende de ese software privativo. Esa era una medida difícil pero mejor para nosotros a largo plazo.

Lo que me encanta de mis amigos es que me ayuden a ser un mejor YO e intento ayudarles de la misma forma. (Aunque a algunos no les gusta mi estilo, lo hago con la mejor y más desinteresada de las intenciones.) Pues mi amigo salió con una bola rápida que me sorprendió y por la cual agradezco. Me dijo: “Inclusive para tí no es posible manejarte con software libre. Tienes un teléfono celular que funciona con software privativo.” ¡Wow! Esto era cierto. No supe cómo contestar. Me había argumentado con mi propio actuar.

Hace como 2  o 3 meses había decidido entrar en una etapa de migración de mi celular a software libre. Decidí comprar un celular de las mismas características del mío y darlo como premio en un concurso de implementación de software libre en celulares. Además se me ocurrió el premiar a quienes colaboren más para la implementación y que más trabajen con el resto, no al que oculta más información y trabaja sólo. Esto sería fantástico para la comunidad, pensé. http://www.asle.ec/wiki/doku.php/concursos#concurso_todo_libre_en_un_celular

Como soy porfiado, decidí no dar el brazo a torcer. Debía tener la razón…jeje. Me propuse a darme a mí mismo un ultimatum. Ya había permitido que pasen 3 meses y no había logrado mi objetivo. Tomaría una medida que me haría lograrlo en el mínimo tiempo posible. Dejaría de usar mi Palm-Celular y no lo volvería a usar hasta que pueda hacerlo con libertad. Haría lo necesario para llevar a buen fin mi objetivo.

Soy orgulloso en el buen sentido. No intento que nadie se sienta menos que yo. Lo que intento es superar los obstáculos para sentirme triunfador. No había podido convocar a suficiente gente para que me ayuden con el diseño y realización del concurso . Espero que esta medida que he tomado me motive a convocar su ayuda. Estoy seguro de que mis buenas intenciones van a atraer el apoyo de gente que valora el bien y el esfuerzo legítimo. Gracias Rodrigo. ¡Lo estamos logrando!

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Archivado bajo conocimiento, software libre

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