La verdadera Libertad

Busco ser Libre como todo el mundo. Algunos encuentran que sí quieren ser libres pero es mejor ser cómodo. Si tuvieran que escoger, serían esclavos de los ricos. Otros buscan simplemente poder expresarse y se sienten libres. Para otros más todo eso no es suficiente y deben tener la Libertad de hacer todas las cosas que quieran, siempre que eso no afecte a la Sociedad. Otros tantos piensan que tener Libertad es poder ser Libres de hacer todo lo que sean capaces de hacer; después de todo se les ha concedido ese don y deben usarlo a su propia ventaja.

Cuando me dicen extremista, pienso que las personas sienten miedo de que lo que creo está al borde de lo pensable y que eso “no es equilibrado”. Pues debieran estar tranquilos porque no estoy en el borde así no hubiese más personas que piensen aun más en contraposición a aquellas. Los pensamientos y las creencias no son lineales. No están en una balanza. Se puede llegar a pensar como el infinito. Quizá Galileo, Einstein, Gandhi y cualquier otro (¡incluyendo los lunáticos!) que pensó diferente de la mayoría no estaban tan lejos del “equilibrio”. Que no estemos de acuerdo (o que aun no estemos de acuerdo) con ellos, no hace que se equivoquen. En realidad, ¿quién puede decirle a otro que se equivoca? ¿Acaso tiene derecho a declararse dios para decir que el resto está errado porque no le da la razón o porque no le da razones de peso? Pues a lo único que tenemos derecho los seres humanos es a creer en lo que valoramos como creíble. Para otros estas pruebas pueden no ser suficientes o estar mal medidas. Cada idea es válida….desde el punto de vista de sus preceptores.

Si la Libertad depende de la concepción de cada cual, ¿cómo hacer para que haya una solución que convenga a todos? Pues la manera del consenso suena apetecible porque toma en consideración las opiniones y posiciones de todos. Pone en el tapete todos los sentimientos y evita manipulaciones por gentes que solamente buscan el poder. Además, sería la definición de Libertad que beneficiaría a todos sin excepción porque nadie negociaría lo que le es inaceptable.

Quizá esta solución que propongo tarde mucho en darse pero por el camino corto se puede ver que casi siempre llegamos a un destino que es contrario a lo que en realidad buscamos.

¿Será que otra vez estoy en el “extremo”? ¿Debiera buscar el descanzo del “equilibrio”? ¿Vale la pena estar en constante discusión o sería mejor seguir con la corriente haciendo lo que la masa prefiere?

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