Crónica de un contrato con el Estado

Cada persona tiene su propia manera de ser. Cada institución también tiene su propia personalidad. Inclusive las instituciones del Estado tienen su propia “forma de ser” diferente de las instituciones privadas.

He decidido ir registrando día a día los avatares de un contrato que hemos tenido un grupo de cooperados al intentar trabajar con una entidad del Estado. Esto básicamente puede servir para hacer una radiografía de las distintas organizaciones y sus distintas personalidades.

Esta es una aventura que nace del afán de hacer una sociedad equitativa, justa y soberana en un medio ambiente en el que la mayoría de los estamentos del poder están acostumbrados a imponer abusos sobre los ciudadanos al más puro estilo de la Inquisición. Lo peor de todo esto es que los mismos oprimidos se escandalizan cuando uno de los de su grupo se queja y en vez de unirse a esa queja, apoyan al opresor para ver si obtiene quizá algunas migajas de su misericordia.

Es gracioso pero también los opresores son oprimidos. Estos piensan que quienes les rinden pleitesía, lo hacen porque los reconocen como personas de mérito. Lo que realmente pasa es que les buscan por mero interés. Aquí ni los opresores, ni los esbirros, ni los oprimidos ganan.

Imagino hace unos siglos a una mujer embarazada pidiéndo, con justo derecho, que su señor feudal le permita el descanzo requerido para su embarazo llegue a feliz término. No vayamos muy lejos si en Ecuador nos escandalizamos si se pide 6 meses de maternidad y 6 meses de paternidad. Esto sería inaudito. En Suecia esto ya se hace y ya a nadie le parece inaudito. Más bien lo toman como algo muy normal. Acá pensaríamos que es un ataque al pobre empleador que se sacrifica buscando un ahorro en los pagos y un monopolio para los altos cobros tomando en cuenta muy poco la huella que esto imprima sobre su propia sociedad.

No he dicho nada de nuestro contrato pero entenderán a qué voy. Voy a ir mostrando poco a poco cómo hay que ir retirando el moho que cubre la lucha por conseguir que nuestros derechos se respeten. Nos vemos mañana, como es en toda buena historia, para mantener el suspenso y el interés de los lectores.

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1 comentario

Archivado bajo derechos, software libre

Una respuesta a “Crónica de un contrato con el Estado

  1. Paco

    Aja, ¿y?… ¿en que quedó la vaina?, ¿les pagaron y decidiste dejar de escribir por despecho? … porfa no nos dejes en ascuas.
    Un saludo.

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